decisiones

Sentada en la escalera de su casa llorando, no sabe que es lo que le causa mas dolor, su corazón roto o la vocesita en su cabeza con el "yo te lo advertí".

La aventura empieza unos cuantos meses atrás, cuando por medio de unos amigos en una reunión de cumpleaños conoce a Felipe, un chico apuesto, valiente, muy elocuente; muy parecido a lo que, hasta ahora, Natalia había soñado.

Los días pasan y la relación va creciendo, se alimenta de constantes mensajes. Los buenos días van y vienen acompañado de buen provecho, cuídate, descansa, espero que sueñes con los angelitos. Poco a poco va acercándose los corazones, poco apoco se van estableciendo las rutinas, hasta tal punto que, para Natalia, Felipe tiene parte importante en su vida, ya tiene un lugar en su corazón. Ella se siente segura, esta relación le proporciona todo lo que necesita: el éxtasis de conocer a alguien e ir descubriendo que es exactamente lo que desea; las cosquillas en el estomago tras cada nuevo mensaje con dosis de emociones adjuntadas; y lo mas importante, la seguridad de la distancia, por que la vida le ha enseñado a Natalia a ser precavida.

Los días siguen pasando y la relación ya es adolescente, a su juicio ya hay indicios suficientes para avanzar un poco más, las circunstancias así lo indican, por todos lados hay señales de que Felipe es el elegido, por todos lados hay coincidencias. Está decidido, esto es del cielo, no hay duda, no hay que hacer caso a las adversidades, a los consejo de los amigos de que hay algo que todavía no les cierra con este asunto, "ellos no lo conocen como yo" se dice a si misma, en un intento de callar esa voz interna que le dice "a mi tampoco me cierra del todo"

Los días pasan y la relación sigue creciendo, tanto así que se volvió independiente, la relación ya vive sola. Natalia no necesita hablarlo con nadie, ella es grande, es precavida, sabe lo que le conviene; ha decido mantenerlo en secreto, es mejor si nadie se entromete.

Natalia y Felipe quieren volver a verse. Hay una oportunidad. "Será maravilloso" se dice.
Lo va a volver a ver, lo podrá ver tal y como es, tal y como se lo ha imaginado; finalmente verá materializado el rompecabezas que se ha armado con el conjunto de palabras y mensajes recibido a lo largo de toda esta aventura. Ella ha decidido ignorar las advertencias, esta vez no se va a sabotear esta oportunidad.

Arma su maleta llena de ilusiones y preparada para todo, menos para lo que realmente le espera. Se fue a buscar a Felipe, pero Felipe nunca apareció, bueno no el Felipe que ella esperaba. Ella quería ver al Felipe de los buenos días, al príncipe que la hizo sentir su princesa. En su lugar vio a un Felipe coleccionador de corazones, hambriento de egocentrismo y protagonismos, un Felipe armado con un arsenal de palabras y gestos de amor listo para repartir y engordar los corazones de quien posteriormente se devoraría.

Sentada en la escalera de su casa llorando, ya de regreso, no sabe que es lo que le causa mas dolor, su corazón roto o todas las voces de advertencias que deliberamente decidió ignorar. Esas voces amigas, que no pudieron acompañarla en esta batalla pues era su batalla, nadie mas la podía pelear por ella.

Sentada en su casa llorando, agradece a Dios de haber sido rescatada, pero esta aventura dejo consecuencias, una nueva herida en su corazón. Ahora Natalia esta en recuperación; Dios está en el quirófano suturando su corazón, los pronósticos son buenos pero la recuperación es larga y apenas comienza. Natalia está cansada, está tranquila, pude descansar, ahora un especialista está al mando.  


Los pronósticos son buenos, el tratamiento esta haciendo efecto rápidamente, ahora Dios esta a cargo.


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