Pascua de resurrección
Que reto, tras diez años en el evangelio, escribir sobre la Pascua. Con el correr del tiempo el celebrar y hablar de lo mismo año tras año, convierte tradición este acto extraordinario. Que se podría decir de la Pascua que ya no se haya dicho, que no se haya cantado, hecho película, presentado en cualquier obra de teatro... Pero no puedo escribir y decirle a otros algo nuevo de esta celebración si yo no experimento algo nuevo, al Cristo vivo motivo de la Pascua
Amor. Esa fue la primera palabra que se me cruzo, hablar del amor, ese amor que lo motivo a vivir y morir para darnos esperanza, ese amor que se consumo al entregar su vida por nosotros. Pero aun no encontraba palabras, en realidad no encontraba el cómo, porque a nosotros nos gusta los conceptos y las palabras, muchas veces nos satisfacemos con ellas, pero nos olvidamos del cómo.
Ayer en la predica me cayó la locha, como diríamos en mi pueblo, con la frase "ven y ve"...
Ir y ver, ir y experimentar todos los días de ese amor inmensurable, ese amor que no podemos explicar sin quedarnos cortos. Necesitamos ir, ver y experimentar al Cristo vivo, como decía el pastor ayer; necesitamos apropiarnos de la Pascua, no solo recordar que Cristo nos salvo del pecado y nos redimió, que hace mas de 2000 años atrás murió y resucitó, necesitamos recordar mas seguido que Cristo esta vivo y la mejor manera es ir y verlo, ir y experimentarlo
Este año el propósito que el Señor nos ha dado como iglesia es invertirnos en los apartados, en los que se fueron de la casa del padre. Pero para ello necesitamos entender que apartados no son solo los que se fueron de forma física, si no también los que nos quedamos pero que no disfrutamos del amor del padre, como Pedro amargado con el dolor del maestro que murió.
No nos quedemos con las glorias y victorias del pasado. Dios, el autor de esos recuerdos es el mismo que hoy tiene una cantidad bárbara de bendiciones para cada uno de nosotros, solo necesitamos ir, verlo y experimentarlo, de esta manera tendremos de que hablar a los demás, renovaremos nuestra vitrina de experiencias nuevas para que los demás puedan ver al Cristo vivo que habita en nosotros y así la esperanza también será renovada en ellos.
Mi oración es que todos los días sea Pascua de resurrección en nuestro corazones, recordando que Cristo esta vivo, que tenemos redención en él y que la mejor manera de honrar ese acto de amor puro es ir y experimentándolo todos los días.
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